La razón por la que nunca deberías meter tu carro en un túnel de lavado, según un experto en pintura

El invierno ya está aquí, y es importante quitarse la sal que le echan a las carreteras con nieve antes de que se convierte en polvo. La mejor manera de eliminar la sal (o la suciedad) es un buen lavado, pero que el cielo te asista si te metes en un túnel de lavado. Un experto en pintura explica por qué.
La idea original para este artículo surgió a raíz de una conversación en Twitter con Sam Smith de la revista Road & Track y un buen amigo además de notorio bromista del que no debes fiarte. Cuando publiqué orgulloso una foto de mi nuevo Lexus pasando por el túnel de lavado, sucedió esto:
-El primer baño del bebé-
-¡LÁVALO A MANO, INGRATO!-
-NO TIENE CEPILLOS. TODO VA BIEN. Además es solo por la sal y es un coñazo y medio tener que meterme ahí abajo a mano-
-Y un carajo todo va bien. Lo de que sin cepillos no daña la pintura es una mentira perpetuada por Big Flappywheel. No pienso hablarte en una temporada (inspira y se da la vuelta mirando al horizonte). ¡VETE A LAS MANGUERAS DE ALTA PRESIÓN QUE FUNCIONAN CON MONEDAS, INGRATO!
Aunque Sam resultaba convincente, no llegó a explicarme por qué lo que estaba haciendo era tan grave y me lo tomé como uno de esos miedos basado en viejos prejuicios. 
El túnel de lavado en el que metí mi querido Lexus era de los que no tienen cepillos, y sus amorosos y suaves rodillos le quitarían la sal al auto antes de que pudiera corroer los bajos. Podía estar tranquilo.
Para terminar, le pregunté a Lamberty si él usaba los túneles de lavado:
Tengo 18 automóviles en mi colección personal, desde un modelo de 1922 en adelante. Mi favorito es un BMW M3 de 1999 y te puedo asegurar que jamás ha pisado un túnel de lavado.
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