El matrimonio es muy bueno para la salud del corazón


Las personas con enfermedades del corazón que han contraído matrimonio tienen menor riesgo de muerte cardiovascular que las que han permanecido solteras.


Las enfermedades cardiovasculares son responsables cada año de más de 17,5 millones de decesos en todo el mundo. Unas patologías cuya incidencia –y letalidad– crece con el paso de los años como consecuencia del progresivo envejecimiento poblacional. De ahí la necesidad de adoptar hábitos de vida saludables para frenar el impacto de unas enfermedades que, ya a día de hoy, constituyen la primera causa de mortalidad global. Es el caso, muy especialmente, de la práctica de ejercicio físico y de seguir una alimentación adecuada. Y asimismo, de pasar por el altar, pues el matrimonio es bueno para el corazón. Literalmente, que no figuradamente. Y es que como muestra un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta (EE.UU.), los pacientes diagnosticados de una enfermedad coronaria tienen un riesgo mucho menor de fallecer por causas cardiovasculares en caso de haber contraído matrimonio.
Como explica Arshed Quyyumi, director de esta investigación publicada en la revista «Journal of the American Heart Association», «estamos sorprendidos de la magnitud de la influencia que tiene el estar casado en los pacientes cardiovasculares. El apoyo social que ofrece el matrimonio, así como quizás otros beneficios de estar acompañado, son importantes para los pacientes con enfermedades del corazón».

Protección marital

Numerosos estudios han constatado que las personas divorciadas tienen un mayor riesgo de mortalidad general. Sin embargo, son muy pocas las investigaciones que han evaluado la relación entre la probabilidad de deceso por causas cardiovasculares y el estado civil en la población con enfermedades del corazón. Por ello, los autores llevaron a cabo este nuevo trabajo con 6.051 mujeres y varones que, con un promedio de edad de 63 años, habían sido sometidos a un cateterismo coronario para el tratamiento de su cardiopatía isquémica. Y lo que hicieron fue fijarse si eran solteros, casados, divorciados o viudos y si tenía alguna influencia sobre su riesgo de mortalidad cardiovascular.



Concluidos los 3,7 años de seguimiento, se registraron un total de 1.085 fallecimientos, 688 de los cuales fueron por causa cardiovascular. Y asimismo, se produjeron 272 infartos agudos de miocardio. Y estas complicaciones y decesos, ¿estuvieron influenciadas por el estado civil de los participantes? Pues sí. Concretamente, los resultados mostraron que, comparadas frente a las casadas, las personas que permanecían solteras tenían un riesgo un 24% mayor de morir por cualquier causa; un 45% superior de fallecer por una enfermedad cardiovascular; y un 52% de morir a causa de un infarto agudo de miocardio.


El apoyo social que ofrece el matrimonio es importante para los pacientes con enfermedades del corazón

Es más; comparado frente al de las personas que seguían casadas, el riesgo de muerte por causa cardiovascular o por un infarto fue un 40% mayor para aquellas que nunca habían contraído matrimonio; un 41% sujperior para las que se habían separado o divorciado; y hasta un 71% mayor para las que habían enviudado.
Pero, ¿cómo se explica este menor riesgo de mortalidad cardiovascular asociado al matrimonio? Pues podría ser, tal y como se observa en el estudio, por los mayores niveles de colesterol y la mayor incidencia de hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca observada en los participantes solteros –que, sin embargo, tenían una probabilidad notablemente inferior de ser fumadores.
Como refiere Arshed Quyyumi, «el estado civil podría ser un factor importante a tener en cuenta a la hora de tratar a los pacientes con cardiopatía isquémica. Es necesario que los futuros estudios tengan en cuenta las consideraciones psicológicas asociadas al hecho de no estar casado».

No correr al altar

En definitiva, y lejos de toda retorica poética, el matrimonio es muy bueno para la salud del corazón. Entonces, y con objeto de reducir el riesgo de infarto, de ictus y de otras complicaciones cardiovasculares potencialmente mortales, ¿los pacientes con enfermedad coronaria, cuando no toda la población en general, deben correr al altar o al juzgado? Pues si bien podría ser recomendable, hacen falta más estudios para confirmarlo.
Como concluyen los autores, «nuestros resultados deben ser interpretados con cautela, pues se trata de un análisis retrospectivo en el que no se llevó a cabo un seguimiento continuado del estado civil. Además, nuestros hallazgos no pueden ser aplicados a la población general sin enfermedad cardiovascular. Y a ello se aúna que en nuestro estudio no se consideró la cohabitación o ‘unión libre’».


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