Todo lo que se dice y se sabe sobre la Hookah en RD

La aprobación en dos lecturas consecutivas por parte de la Cámara de Diputados al proyecto de ley que prohíbe el uso de la hookah o narguilé en lugares públicos y privados, reaviva el debate sobre los efectos que produce en el corto, mediano y largo plazoen la salud de sus usuarios que, de acuerdo a una medición realizada por Gallup Dominicana, ronda el 66 % de los jóvenes de entre 18 y 24 años de edad.
La pieza fue reintroducida luego de que perimiera en el Senado en la pasada legislatura.
Pero, ¿es realmente la hookah un foco de infección de enfermedades respiratorias y cardiovasculares?
Un estudio realizado por la Sociedad Dominicana de Cardiología indica que fumar hookah es significativamente perjudicial para la salud, pues en una “sesión de pipa” de una hora, se inhala 200 veces el humo de un cigarrillo, situación que largo plazo podría traducirse en cáncer pulmonar, cáncer oral, hipertensión y dependencia a la nicotina, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Otro factor que incrementa el riesgo de muerte y de contraer infecciones respiratorias con la hookah es la adición de sustancias prohibidas (drogas) al cenicero, así como la toma de bebidas energizantes y de alcohol en la denominada “sesión de pipa”, precisa el estudio.
A principio de año la entidad recomendó al Ministerio de Salud Pública vigilar el crecimiento del consumo del artilugio en la población joven por considerarlo “una epidemia”.
Atendiendo a la recomendación, el 12 de abril del año en curso, la institución, mediante la resolución 03-2017, prohibió el uso del narguilé a menores de edad y al público en general en lugares cerrados; y la promoción del dispositivo en las cercanías de centros de enseñanza.

Pese a eso las muertes por el uso de la hookah no pararon.
En enero de este año el director del Instituto Nacional de Patología, Santos Jiménez Páez, reveló a este medio que una indeterminada cifra de personas falleció en 2016 por el uso del instrumento, pero no ofreció las estadísticas.
Sigue latente el caso de la adolescente Yordenmy Hernández, de 18 años de edad, que falleció en julio del año en curso por inhalar hookah, según certificó Patología. Hernández, que padecía de asma, residía en el sector Los Prados de la ciudad de Santiago de los Caballeros.
Otro caso notorio fue el de Edgar Rodríguez Rodríguez, de 21 años de edad.
Edgar salió el sábado 8 de octubre a compartir con amigos a un centro de diversión en la provincia María Trinidad Sánchez. Allí inhaló varias bocanadas de una hookah. Minutos después sufrió un paro respiratorio (según el parte médico) y fue trasladado a un centro médico, donde murió.
El día siguiente su cadáver fue trasladado a la sede del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), donde le realizaron la autopsia que confirmó la causa de su deceso.
A Yordenmy y a Edgar casi se suma Charles Bonilla Robles, un disc jockey de 29 años de edad que en horario laboral acostumbraba a utilizar el artefacto. Según contaron sus familiares, Bonilla manifestó síntomas de decaimiento y mareo. Acto seguido se desmayó y fue trasladado al hospital Ney Arias Lora, donde permaneció ingresado por una semana con “serias dificultades respiratorias”.
El caso que disparó las alarmas fue el del joven de 19 años, Gabriel Martínez Rodríguez, quien murió el 30 de diciembre de 2016. Al igual que Bonilla, Martínez llegó con vida al hospital Ney Arias Lora y duró seis días en la sala de Cuidados Intensivos del hospital. El séptimo día murió de un paro respiratorio.
Según el subdirector del centro, el doctor Alfredo Polanco, Gabriel murió a causa de un “síndrome de distrés respiratorio agudo que degeneró en una hemorragia alveolar e insuficiencia renal aguda por intoxicación por hookah”, sentenció.


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