Se llama Horace Owiti Opiyo, natural de Kenia, y hasta hace unas semanas era el hombre con los genitales más grande del planeta (20 veces el tamaño promedio). Un tremendo problema que afectaba a su día a día. La vida de Opiyo acaba de cambiar para siempre.

Horace, conocido como Forence por sus amigos, notó por primera vez un quiste en sus genitales cuando solo tenía 10 años. Como ha contado recientemente a varios medios, “al principio era muy pequeño, como un hervor, pero luego se hizo más grande, del tamaño de mi puño”.

Forence finalmente tuvo que abandonar la escuela porque sus testículos crecieron tanto que apenas podía caminar o usar ropa normal. Sus compañeros de clase se burlaban de él y, al no poder pagar una cirugía, Opiyo comenzó a pasar cada vez más tiempo en la casa que compartía con su hermano y su abuela. Sus padres murieron cuando tenía cinco años.
Un día, Opiyo habló con su abuela para tratar de encontrar una solución. Le dijo que algo le había infectado y que no sabía lo que era, “quizás una maldición”, llegó a deslizar. Sea como fuere, el dolor se hacía cada vez más insoportable, ya no podía casi sentarse, mucho menos caminar, así que había que buscar una solución. Por aquel entonces, Opiyo caminaba como si tuviera inclinadas las piernas.
La situación del chico llegó a oídos de uno de sus vecinos, el señor Duncan Otieno, quién se prestó a tomarle una serie de fotografías de sus genitales para publicarlas en Facebook y ver si alguien podría ayudarles.
El mensaje se hizo rápidamente viral, y un médico de la zona se prestó a ofrecer su ayuda evaluando la situación del joven. Cuando el médico acudió a casa de Opiyo no daba crédito, tenía un pene de aproximadamente un metro, y unos testículos que pesaban alrededor de 5 kilos.
Al hombre lo ingresaron rápidamente en el Hospital Jaramogioginga Odinga para examinarlo. Allí, por fin, le pudieron diagnosticar su dolencia: elefantiasis escrotal. En realidad, una afección en el lenguaje médico llamada linfedema en la que se tiene una hinchazón de los tejidos. En este caso eran sus genitales, por eso los médicos la tildaron de elefantiasis.
La elefantiasis escrotal puede ser causada por una picadura de mosquito que inyecta larvas en el torrente sanguíneo. Las larvas maduran y se convierten en gusanos parásitos invasores que bloquean el sistema de drenaje del cuerpo y causan la hinchazón y engrosamiento de la piel.
Las exploraciones revelaron que el escroto de Opiyo contenía dos testículos sanos. Finalmente, los médicos programaron dos operaciones: en primer lugar, una para reducir el volumen del escroto y eliminar el exceso de masa, y en segundo, para reconstruir el pene en una forma y tamaño más normales. Según explicó al Daily Mail el doctor Dan Raburu:
Nos centramos en localizar y colocar los testículos en los lugares que les corresponden. Luego nos centramos en tratar de eliminar el exceso de tejido, piel, carne y grasa alrededor de esto y reconstruir el eje del pene para que pudiera ser visible.
¿El resultado final? La operación fue un éxito. “Cuando me levanté me sorprendió que mi cuerpo fuera tan liviano, ahora era libre. Puedo nadar, correr, jugar al fútbol… toda la pesadez se ha ido”, dijo Opiyo.
Increíble, el hombre volvía a tener una vida normal, y ese récord tan doloroso que arrastraba había pasado a mejor vida. Horace Owiti Opiyo podría incluso lograr el sueño de su vida: ser padre alguna vez. [MirrorDailyMailWikipedia]