Rolls-Royce Phantom VIII 2018, lo máximo en lujo y elegancia


Rolls-Royce comenzó la historia del Phantom allá por 1925. Y si bien históricamente muchas otras marcas han salido al ruedo en materia de lujo, sea Duesenberg, Bugatti, Cadillac, Lincoln, Bentley o Mercedes-Benz, el estándar del lujo, el auto con el que todos sueñan algún día poder hacerse, es uno solo y sigue siendo el mismo Phantom de Rolls-Royce. Lograr este legado no es para nada algo fácil y tiene que ver con como se mantiene el espíritu intacto de una filosofía única en materias de elegancia, prestancia y lujo.
92 años han pasado y el Phantom aun luce clásico, pero a la vez, contemporáneo. Esto tiene que ver con un estilo que lentamente se va depurando y puliendo. De hecho, tuvimos que buscar imágenes del anterior para poder notar finalmente que fue lo que cambió. Y hay varios detalles que considerar.
En el frente vemos nuevos ópticos y neblineros planos con tecnología LED. También vemos como la clásica parrilla de Rolls-Royce ahora es más alta y está integrada al capot, este, mucho menos anguloso. De perfil vemos superficies mucho más planas y limpias, exceptuando unos discretos pliegues en el faldón inferior. Hacia la zaga, el techo cae mucho más estirado, con nuevos ópticos. Otros detalles están en un nuevo diseño de manillas (estas de acero inoxidable pulido), nuevos rins de 22 pulgadas y parachoques completamente integrados en la silueta del modelo.
Claro que, si bien el diseño es completamente aparente a primera vista, lo que no lo es, es su nueva plataforma espacial de aluminio, un 30% más rígida que la anterior. Pero no la llamemos plataforma, llamémosla como Rolls-Royce la ha bautizado, "Arquitectura del Lujo". Este pomposo nombre hace referencia a que Rolls-Royce no compartirá plataforma con ningún otro modelo del Grupo BMW y esta será la estructura modular que dé pie a todos los futuros modelos de la marca, incluyendo al venidero SUV de la marca, el Cullinan.
Esta arquitectura tiene bastantes beneficios dinámicos, mayor rigidez, menos peso, lo típico. Pero esta dieta y reingeniería del modelo, permite también mejorar un ítem que las marcas de lujo priorizan como nadie, la insonorización. Y es que Rolls-Royce ha llegado a tal extremo que ha colocado cerca de 130 kilos de puro material aislante, incluso rebuscándose al mandar a hacer neumáticos que tengan aislante acústico en su interior.
Otro truco que usa el Phantom VIII es su nueva suspensión neumática auto-regulable, la que no solo se nivela por si sola gracias a un grupo de sensores, sino que usa una cámara frontal para leer el relieve del camino y anticiparse a cualquier bache o desnivel, entregando ese manejo de "alfombra mágica" por el que es reconocido.
Este Rolls-Royce también recibe un nuevo propulsor y que como señalamos con anterioridad, no se unirá a las filas de modelos híbridos o eléctricos. En su lugar, encontramos un tradicional V12 de 6.75 litros, el que, ayudado por dos turbocompresores, logra 563 hp y 664 libras-pie de torqueasistido por una transmisión automática ZF de 8 velocidades con un programa de link satelital, que permite anticipar las marchas sincronizándose -en la medida de lo posible- al GPS.
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