Cómo funciona la inmunidad de rebaño y por qué no es una excusa para saltarse la vacunación

Muchas de las personas que se oponen a las vacunas mantienen la teoría de que hoy en día no es necesario inmunizar a sus hijos porque el resto de niños que sí lo están no transmiten la enfermedad. Aparte de ser una idea muy insolidaria, tampoco es cierta, y basta una imagen para probarlo.
La inmunidad de grupo, inmunidad colectiva o inmunidad de rebaño (herd immunity) es un concepto que expresa la protección de un grupo ante una enfermedad infecciosa gracias a la presencia de una masa crítica de individuos que son inmunes a la misma.
El problema de este concepto es que, para que la inmunidad de rebaño sea efectiva, la proporción de individuos vacunados debe ser altísima, casi total. Sobre estás líneas tenéis un GIF que ilustra a la perfección cómo funciona la inmunidad de grupo. Los puntos amarillos son los niños vacunados. Los puntos azules son niños sin vacunar, y las líneas rojas son los vectores de transmisión de la enfermedad.
Por supuesto, todo depende de la enfermedad y lo contagiosa que sea. Los epidemiólogos usan un término llamado Número básico de reproducción o R0, que mide a cuántas personas puede contagiar un solo individuo enfermo. Cuanto más alto es este número, más elevado debe ser el porcentaje de personas vacunadas para que la inmunidad de rebaño sea efectiva. Cada enfermedad tiene su propio R0. Aquí van algunos ejemplos:
  • Paperas: R0= 4-7. Límite mínimo para inmunidad: 75-86%
  • Polio: R0= 5-7. Límite mínimo para inmunidad: 80-86%
  • Difteria: R0= 6-7. Límite mínimo para inmunidad: 85%
  • Rubeola: R0= 6-7. Límite mínimo para inmunidad: 83-85%
  • Sarampión: R0= 12-18. Límite mínimo para inmunidad: 83-94%
En líneas generales, para que la inmunidad de grupo sea efectiva, el porcentaje de niños vacunados debe ser superior al 90%. Si te opones a las vacunas probablemente estés pensando que un 80% de inmunidad de rebaño frente a enfermedades como la Polio es suficiente como para justificar el no vacunar a tu hijo, pero la inmunidad de rebaño no es perfecta.
Aún cumpliendo el límite mínimo, sigue habiendo casos de infección entre los miembros no vacunados del grupo, y el número de casos crece exponencialmente cuanto menor sea el porcentaje de vacunación. Si confías en la inmunidad de rebaño estás, en definitiva, participando en un peligroso juego de la ruleta rusa con la salud de tu hijo.
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