La sala del destierro, o cómo se asignan trabajos sin sentido a los empleados que quieren despedir

Una sala de destierro, también llamada de la persecución, es un espacio para que un trabajador muera de aburrimiento. La práctica, no reconocida oficialmente, es común en Japón, país con fuertes leyes laborales y larga tradición por los empleos permanentes. Estas salas son los despidos modernos.
La noticia saltó hace unos años en los medios occidentales a través de la historia de Shusaku Tani, un empleado de 51 años en una planta de Sony. Cada día y durante más de dos años, el hombre llegaba a una sala pequeña, ocupaba un asiento y se pasaba el tiempo leyendo periódicos, navegando por la red o leyendo libros de texto recordando su época de estudiante. Cuando llegaba la hora, Tani archivaba un informe sobre sus actividades y volvía a casa.
El hombre fue enviado a la sala porque Sony no puede deshacerse de él. En realidad si podía legalmente, pero en un país como Japón la tradición manda, y la cultura del despido no está bien vista, sobre todo en las grandes corporaciones. Tani llevaba 32 años en su puesto hasta que Sony eliminó su posición, un trabajo que en otros tiempos consistía en producir cintas para videos y cassettes.
El hombre se negó a aceptar una oferta de jubilación anticipada de la compañía a finales del 2010, así que Sony decidió enviarlo a “la sala”, espacio donde pasa sus días con otros 40 trabajadores en una situación similar. Según explicó Tani al New York Times:
Jamás me iré. Las empresas no deben actuar de esta manera. Es inhumano.
En realidad, el enfrentamiento de este señor es el mismo que tienen los trabajadores y las grandes corporaciones por las prácticas de contratación y despido en Japón, donde el empleo durante toda la vida ha sido la norma y donde los despidos a gran escala siguen siendo un tabú social.
Desde el 2013, Sony quiere cambiar eso. De hecho, la empresa dijo que no estaba haciendo nada malo con la colocación de los empleados en lo que ellos llaman Career Design Rooms. Los empleados reciben consejos para encontrar nuevos trabajos, ya sea en el grupo de Sony, o en otra compañía.
Obviamente, el punto real de estas habitaciones es hacer que los empleados se sientan olvidados y sin valor alguno para que finalmente y debido al hastío, se larguen.

Cómo surgió la sala del destierro





En Japón, la combinación del empleo vitalicio, pago basado en la antigüedad e intensa lealtad del trabajador a la compañía, fue acreditada por el milagro económico de la posguerra de Japón. En ese momento, la estabilidad y el crecimiento iban de la mano.
Sin embargo, cuando la economía japonesa tropezó a principios de la década de 1990, las empresas encontraron que las rígidas prácticas laborales que habían creado, hacían que la reducción de tamaño no fuera práctica. En cambio, los trabajadores innecesarios se quedaron con poco que hacer, además de mirar por la ventana, dando lugar al término “madogiwa zoku” (algo así como la tribu de los asientos de ventana).
Por su parte, los críticos a los cambios laborales dicen que hay algo más importante en juego. Ellos advierten que el hecho de que sea más fácil recortar empleos, destruiría el tejido social de Japón por el bien de los beneficios empresariales, causando un desempleo masivo y empeorando las disparidades de ingresos.




Para un país que durante mucho tiempo se ha enorgullecido de la estabilidad y los ingresos relativamente equitativos, tal cambio sería inaceptable. El resultado de esta batalla son las salas de destierro, la estrategia moderna de gestión de salida de un empleado. Como explicaban en Japan Daily:
Básicamente, las salas de destierro son departamentos donde las empresas transfieren a los empleados sobrantes y les dan tareas insignificantes, inútiles o incluso sin nada que hacer hasta que se deprimen o se desalientan lo suficiente como para renunciar, por lo que no reciben todos los beneficios.
Imagínese tener que mirar fijamente un monitor de la TV durante 10 horas cada día para buscar “irregularidades en los programas”. Por supuesto, las compañías no admitirían hacer esto, y en lugar de ello crearán títulos genéricos (o incluso creativos) para el trabajo como “Centro de Desarrollo de Negocios y Recursos Humanos” o “equipo de desarrollo profesional”.
Y no son pequeñas empresas las que están haciendo esto, sino grandes como Hitachi Ltd., Sony Corp., Toshiba Corp., Seiko Instruments Inc., una filial de NEC Corp. y dos filiales de Panasonic Corp.
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