EEUU: proveedores de internet podrán vender los datos de los usuarios sin su consentimiento


A partir de ahora las empresas proveedoras de internet (ISP) podrán vender el historial de navegación de los usuarios sin necesidad de contar con su consentimiento.

Es que Donald Trump firmó la derogación de una normativa impulsada durante el gobierno de Obama que impedía que se llevara adelante esta práctica.

De este modo se terminó con la regulación, aprobada en octubre por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), que obligaba a los ISP a solicitar permiso de los usuarios antes de compartir su historial de navegación, la geolocalización, datos de salud e información financiera.

El Congreso ha movido ficha para desmantelar algunas leyes de la era de Obama que protegían la privacidad de los estadounidenses en Internet.
Eso es una putada. La desregulación implica que será más fácil para las grandes empresas de telecomunicaciones rastrear y vender el historial de navegación de sus clientes. Eso es una putada. Pero no todo está perdido.
Independientemente de lo que el tren desbocado de Capitol Hill haga con las normas de privacidad de la FCC, todavía hay pasos que se pueden dar para protegerse en Internet. La nueva era de políticas antiprivacidad de Washington tiene graves implicaciones: AT&T, Verizon y Comcast podrán recopilar datos sobre tu uso diario de Internet.
“Tu ISP puede vender tu tráfico sin pedirte permiso, y no está claro siquiera si hará falta que te informen”, explica a Gizmodo Jeremy Gillula, un tecnólogo de la Electronic Frontier Foundation (EFF).
La Casa Blanca ya dijo que “apoya firmemente” la derogación de las leyes de la era Obama. Se espera que Trump firme el proyecto de ley en los próximos días.
Sin las normas de privacidad de la FCC, los proveedores de servicios no solo pueden recopilar información sobre las páginas web que visitas. Tu ISP podrá rastrear tu actividad cada vez que accedas a Internet. Si miras el tiempo en tu teléfono, tu ISP podrá saber que estás preocupado por la lluvia y publicar anuncios sobre paraguas. O algo más realista: podría vender los datos sobre tus hábitos diarios a una empresa de marketing para que terceros puedan servirte anuncios más relevantes.
Pero no todo está perdido si no quieres que las grandes telecos se entrometan en tu vida privada. Existe la posibilidad de que tu ISP te ofrezca la opción de no participar en esa recopilación de datos, aunque aún no está claro si estarán específicamente obligadas a hacerlo en ausencia de normas de privacidad. La FTC recomienda que los proveedores de servicios ofrezcan esa opción, pero las ISP podrían decidir ignorar la recomendación. Tu situación dependerá inevitablemente de cómo tu ISP en particular decida explotar la falta de normas. De lo contrario, la protección de tu privacidad en Internet en estos tiempos sombríos se limitaría esencialmente a poner una barrera entre tu persona y los ojos indiscretos de las grandes empresas de telecomunicaciones. Permítenos mostrarte cómo.

Usa un VPN

Nuestra primera recomendación es la mejor: pagar por un servicio VPN. El uso de una red privada virtual (VPN) es la única forma de asegurarte de que estás accediendo a Internet a través de un canal privado cifrado. Tus hábitos de navegación aún podrán ser vistos por el servicio de VPN —y por las autoridades, si aplican la ley— pero estarás a salvo de los ISP espía, ya que para ellos tu tráfico procederá de un servidor aleatorio en lugar de tu casa.
Puedes suscribirte a un servicio VPN tanto para equipos de escritorio como para dispositivos móviles, pero cualquier opción decente te costará unos cuantos dólares al mes. (En otras palabras: no utilices un servicio VPN gratuito y esperes privacidad al mismo tiempo). Encontrar el VPN adecuado para ti puede ser una odisea: aquí tienes un Excel detallado que compara las ventajas de los diferentes servicios. Si eres un experto en tecnología, también puedes configurar tu propio VPN, pero el espacio del servidor también te costará dinero.
Hay algunas malas noticias, también.
“Un VPN no te protegerá de todas las cosas espeluznantes que los ISP serán capaces de hacer”, comenta Evan Greer de Fight for the Future a Gizmodo, señalando que los ISP pueden instalar software de tráfico secreto e inyectar anuncios en el tráfico web cuando haya un VPN de por medio. Esa es una de las razones por las que la FCC aprobó las normas de privacidad de Internet en primer lugar. Aunque son la defensa más completa contra los espías, el hecho de que los VPN todavía no protejan completamente a los usuarios de Internet resalta lo mucho que Estados Unidos necesitaba esas leyes de privacidad.
“Sin estas leyes, los ISP podrán monitorear, recopilar y almacenar casi todo lo que haces en Internet y vender esa información a los anunciantes y compañías de minería de datos, además de usarla para construir un perfil casi completo de tu actividad online”, explica Greer. “Al final hay medidas que puedes tomar, pero también es responsabilidad de nuestros legisladores protegernos”.

Usa Tor

Ahora vamos a ponernos serios. Si realmente deseas mantener tus hábitos de navegación lejos de los ojos indiscretos de las corporaciones y el gobierno, Tor es la mejor apuesta. Sin embargo, no es la opción más conveniente ni la más completa. (El uso de un VPN es la más completa, aunque no te proteja del todo).
Probablemente hayas oído hablar de Tor. Tor es nuestro software de anonimato favorito. Es gratis y relativamente fácil de instalar en un sobremesa. También está disponible para Android a través de un paquete llamado Orbot, que es un poco más difícil de instalar. Una vez que lo tienes en funcionamiento, puedes navegar por la web de manera anónima e incluso abrirte camino por la dark web, si eso es lo que te va.

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