Por una mejor planificación urbana de SFM a partir del 2017


Es inconcebible que en pleno siglo XXI, una de las más importantes ciudades del país, y con más de 238 años de fundada, aún se mantenga en un marcado desarrollo espontaneo y con muy poco ordenamiento. Al parecer la falta de preocupación y/o interés mostrado por parte de las autoridades competentes (porque no creo que sea por falta de capacidad y competencias), tiene sumida a San Francisco de Macorís en dicho desarrollo que además de espontaneo, es ya sistemático, lo cual puede acarrear consecuencias escalonadas muy desagradables si no se toman los correctivos de planificación urbana de lugar.
Para ayudar en eso entre otras cosas, se creó por ley 6232 (d/f 25-02-1963), y se puso en operación la Dirección de Planeamiento Urbano del Ayuntamiento de la ciudad en el año 1986 de la cual fui su primer Director.
Es penoso además, que en una ciudad con el componente urbano estructurado desde hace más de 40 años, y con el movimiento comercial y económico que ha tenido desde hace mucho más tiempo, aún persista el abandono de muchas de las normas básicas de desarrollo urbanístico que por su crecimiento y desarrollo debe tener.
Para mencionar algunos casos del desarrollo que pueden afectar su crecimiento, basta con enumerar la desmesurada cantidad de urbanizaciones (unas 80), una gran parte sin su debido ordenamiento territorial y la proliferación de construcciones residenciales y comerciales de todo tipo, entre otras (la mayor parte por falta de asesoría, visión y/o formación de sus promotores) y que en vez de ayudar al progreso de esta ciudad, lo que hacen es incrementar el consumo espontaneo de los servicios básicos prioritarios que cada día más verán afectada su calidad posibilitando así llegar a ser totalmente deficientes por la falta de medidas urbanas adecuadas.
Pudiera ser que a quienes le debe llamar la atención este asunto, están más interesados en obtener los beneficios de los impuestos y/o arbitrios que deben pagar los propietarios por los permisos, para la ejecución de dichas obras, sin tener en cuenta los males que acarrearían si no se planifican y organizan adecuadamente y/o se detienen a tiempo, tales como los  efectos medio-ambientales, adversos a la salud, y con un costo de solución socialmente bastante alto.
Importante es decir que luego de abierta la Dirección de Planeamiento Urbano (DPU) de San Francisco, han pasado a dirigirla algunos ingenieros Civiles y/o de otras áreas afines, quienes por su formación como tales, no tienen la visión profesional acerca de cómo enfrentar los peligros sociales, ambientales, económicos y de otras índole que conlleva el crecimiento y desarrollo urbano desordenado de una ciudad tan activa y cuya población es ya superior a los 245,000 habitantes (según censo del año 2012).
Tampoco podemos olvidar (como un auténtico obstáculo) que casi siempre habrá ciertos componentes políticos, económicos, de grupos y/o hasta familiares que surgen en cada gestión municipal, los que podrían “atar de pies y manos” a la DPU, no permitiéndole actuar de manera libre y según los requerimientos técnicos del momento; siendo esto ya una cultura permisiva de quienes tienen la labor de ser asesores del poder del pueblo, delegado al ayuntamiento y sus autoridades.
Aunque es bien sabido por todos que cada alcalde y por consecuencia cada director de Planeamiento Urbano, ha querido y ha podido tomar importantes decisiones, y/o realizar algunas obras y eventos relativos al desarrollo urbanístico de la ciudad (obviamente con el aval del Concejo Administrativo); hay que hacer notar la falta de un Plan General de desarrollo y planificación actualizado (con el seguimiento adecuado), que ayude a cada una de las gestiones municipales no solo a organizar, planificar, y ejecutar; sino además a mantener bajo un procedimiento profesional, el trabajo realizado por quienes le hayan antecedido.
Otra cosa: la ineficacia de algunas leyes obsoletas o falta de otras, obstruyen en cierta manera la buena labor que quisiera desplegar la DPU. Así mismo la falta de educación ciudadana y la pobre autoridad de quienes deben hacer cumplir las ordenanzas municipales, son otros escollos a tomar en cuenta si deseamos vivir en una comunidad sana y con deseos de progresar mientras crecemos.
Hago un llamado al actual Director de la Oficina de Planeamiento Urbano, al Concejo de Regidores, alcalde incluido, al CODIA regional Nordeste, que como asesor del Estado por ley le corresponde parte de la responsabilidad profesional, así como a todas las demás autoridades competentes de nuestra ciudad, a tomar en cuenta mi real preocupación. Bien podrían ejecutarse o retomarse los planes de desarrollo urbano, sean estos de contingencia o a largo plazo, que demanda la ciudad en este momento, evitando así que dentro de poco tiempo no haya forma de resolver por las vías del planeamiento, los problemas que esta falta pudiera generar.
Entiendo que es una necesidad urgente a atender mejorar la planificación del desarrollo urbano de nuestra ciudad de San Francisco de Macorís a partir del presente año 2017.
Termino mis observaciones expresando algo muy necesario a tener en cuenta por quienes tienen en sus manos el necesario desarrollo y planeamiento urbano de San Francisco: “Recordar que el desarrollo de una ciudad, necesariamente no se convierte en progreso, si no se hace de la forma planificada y ordenada que demandan los grupos humanos que nos organizamos de manera espontánea para utilizar, compartir, administrar, y operar adecuada e inteligentemente los espacios urbanos como comunidades propias del siglo XXI”.
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