Hoy hay muy pocas cosas que los efectos especiales generados por ordenador no puedan lograr, pero en los años 20 y 30 no había nada de eso. En aquella época los efectos especiales requerían de mucha imaginación y no pocas dosis de riesgo. Así se hacían algunos de ellos.
Son obra de Silentmoviegifs, una página dedicada precisamente a revelar escenas curiosas sobre películas del cine mudo.

Safety Last (1926)

Cuando no hay presupuesto para insertar fondos o estos no son convincentes, la mejor manera de engañar al espectador era jugar con la perspectiva omitiendo la parte del plano en la que se ve el suelo y fabricando un falso decorado en el lugar perfecto. Todas las acrobacias del mítico Harold Lloyd colgando del reloj son reales. A medida que el actor ascendía, el decorado se movía a la azotea de edificios más altos.

Modern Times (1936)

Uno de los primeros ejemplos de Matte Painting. El piso de abajo está pintado en perspectiva sobre un cristal delante de la cámara. En el decorado real no hay hueco por el que Chaplin pudiese caerse.

Ella Cinders (1926)

Los ojos de Colleen Moore se filmaban en dos pasadas. Primero una mitad y luego la otra tapando cada una con un mate paintig completamente negro. Para que el truco funcionase, la actriz debía permanecer completamente quieta.

Little Lord Fauntleroy (1921)

Aparecer duplicado en una toma es algo que ya descubrió George Meliès, pero se realizaba mediante doble exposición, por lo que no podía moverse. El director Charles Rosher logró que la actriz se besase a sí misma dibujando su silueta con precisión sobre un cristal. El efecto da mucha m´s sensación de profundidad. Según Silentmoviegifs se tardaron 15 horas en filmar la toma.

Sherlock Jr. (1924)

De nuevo, otro truco con Matte Painting para ocultar parte de la escena. En este caso se oculta la carretera por la que Buster Keaton pasa en motocicleta.
El resto de los trucos y algunas otras imágenes realmente interesantes sobre cine mudo y efectos visuales las tenéis en Silentmoviegifs. Entre ellas está aquella en la que se basó Kubrik para la escena del hacha en la puerta en El Resplandor.